miércoles, 29 de octubre de 2014

15 días sin fumar

Dejar de fumar es una oportunidad para comenzar a cuidar nuestro organismo, soy partidario de intentarlo aunque sea posible  que acaben en fracasos, cada vez que lo intentes piensa que tal vez sea la definitiva. Siempre es posible, sólo tienes que ver cuantos lo han dejado ya, nos contamos por millones, echa un vistazo a amigos o familiares, seguro que encuentras más de uno que eran fumadores.

A las 2 semanas sin fumar las perspectivas cambian y sentirás que estás dominando tu adicción y comienzas a darte cuenta que el "milagro" es posible, y que puedes vivir sin fumar.
A estas alturas pueden pasar horas sin que pase por tu mente ni el más mínimo recuerdo por un cigarrillo. En pocas ocasiones surgirá alguna situación que haga saltar el recuerdo y aparezcan las ganas de encender un cigarrillo, pero ya no es como en los primeros días, en un minuto pasa el deseo y se hace muy sencillo sobrellevar este momento.

Te sientes con más fuerzas, eres como el Ave Fénix y afrontas tus tareas con energía renovadas, puedes caminar largos trayectos y se hacen menos pesados esos escalones que antes se resistían y acababas falto de aliento. Las comidas saben mejor y puedes disfrutar en saborear los platos, en mi caso muy agradable, ya que modestia aparte, me considero un buen " cocinillas".

Compré una arcancia para ir ahorrando el dinero que antes dedicaba al suministro de cigarrillos, y da alegría coger y notar como pesa cada día un poco más. Resulta grato pensar o imaginar a qué vas a dedicar este dinero ahorrado, ese viaje que nunca pensabas que podrías realizar, haz tus cálculos y te sorprenderá la cantidad que puedes conseguir. Y piensa que todo ese dinero lo invertías en comprar tabaco, dañar tu cuerpo y pagando un precio astronómico por una taza de alquitrán que regalabas cada año a tus pulmones.

Nunca tacharé a nadie ni criticaré a quién sigue fumando, cada cual es libre de sus actos, sólo que me gustaría que cada día seamos más los que nos pasamos al "otro lado", soy personal sanitario y mi deber es velar por la salud de la población en general y también en la mía propia.

ahora paso por el estanco o por el bar donde adquiría a mis "amigos" envueltos en fino papel y ni siquiera se me pasan por la mente , me estoy acostumbrando a la vida sin fumar y resulta placentero y cada día más fácil. Aquí hago hincapié, en el caso que estés en los primeros días, que las ganas disminuyen poco a poco y que por muy fuerte que sean las ganas y por desalentadores que sean los síntomas de la abstinencia, debes aguantar, no es tan difícil, piensa que día acabado es un día menos para acabar con esta pesadilla pasajera.

El cerebro es flojo por naturaleza y no es amigo de grandes esfuerzos y siempre busca el camino más cómodo, por eso se acostumbra a la nicotina y cuando eres fumador y no le suministras su dosis en los tiempos preestablecidos protesta al igual que un niño que demanda atención y se pone a llorar si no consigue su meta. Pero cuando pasen los días y sea consciente que no vale para nada llorar, tu cerebro comprenderá que la batalla está perdida y comenzará a ajustar las hormonas y sustancias que antes eran moduladas por la nicotina y que ahora le toca trabajar a él. al fin de cuentas la vida continúa.

A mi me resulta gratificante pensar en el esfuerzo y los días malo que pasé porque los siento distantes y a veces me creo que nunca he sido fumador, o me arrepiento de no haber dejado esta esclavitud antes, pero como dice el refrán: " más vale tarde que nunca".

Seguirá, un saludo.
Jesús Moreno.