sábado, 4 de octubre de 2014

Por qué le llaman amor si sólo quieren decir NICOTINA

El nombre que se me ocurrió para este artículo dice mucho más de lo que aparentemente percibes. Es un juego de palabras que encierra un mensaje profundo al nivel del " enganche " al que nos somete nuestra falsa amiga NICOTINA.

He sido fumador por 30 años y conozco a la perfección las artimañas y los engaños que nuestro cerebro nos realiza a diario con el único fin de satisfacer su demanda de unos buenos niveles de nicotina. Los cigarrillos y sus encantos.

Estamos hablando de una adicción, una drogadicción, esa es su definición, nos guste o no. Un fumador tiene un enganche a su droga, la nicotina, y cuando está no es aportada aparecen los síntomas de abstinencia, cumpliendo fielmente los principios de cualquier otra adicción.

La escena idílica de esa imagen del fumador guapo, atractivo, varonil, con su sombrero texano y su rostro marcado por grandes arrugas que perfilan una mirada con carácter, era una referencia para nosotros hace 25 o 30 años, pero ahora eso ha cambiado, y la población en general reconoce los perjuicios para la salud de esta droga y hace tiempo que perdió su interés.

En U.S.A. y en la Unión Europea el porcentaje de población fumadora está descendiendo cada década y se concentra los que aún fuman en los individuos de más edad.
En países en vías de desarrollo es donde está aumentando la cifra de fumadores.

En España las políticas de restricción de espacios donde antes se permitía su uso, sumado a los altos precios que se incrementan cada año, hace reducir la cifras de fumadores y son las personas más jóvenes la que menos tasas tienen de fumadores. Y es fundamental conseguir que cada vez sean menos aquellos que por primera vez encienden un cigarrillo.

Debido a los altos precios, hace dos años necesitaba 2 cajetillas diarias, que si bien no llegaba a fumar en un sólo día me aseguraban el suministro, en total un coste de unos 9 euros diarios. Si quieres sorprenderte multiplica por 365 y verás que costaba mi consumo anual:

3.285 euros.


Así que tomé la decisión de pasar al tabaco de entubar, adquirí mi maquina, mi caja de tubos vacío y a probar distintos formatos de embalaje de tabaco: sobre y botes de distintas capacidades.
Si bien tenían la desventajas de tener que realizar mis propios cigarrillos, actividad que cansa y es molesta, era compensado con un coste bastante inferior a las cajetillas clásicas.

Además disminuí el consumo hasta sólo un sobre diario de 15 gramos, con los que producía unos 30 cigarrillos artesanos, más ligeros en cantidad y en volumen que los cigarrillos habituales, según mis cálculos esos 30 cigarrillos equivalen a unos 18 de los de toda la vida. Y su precio: unos 2,85 euros.

La nicotina seguía feliz ya que sus niveles estaban garantizados y mi consciente también andaba más relajado por el ahorro de dinero y la falsa apariencia de mi nuevo control sobre el consumo, haciendo gala de una nueva relación con mi amiga NICOTINA.

Seguirá.
Jesús Moreno.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Tabaco. El humo y su contenido tóxico

Aparentemente dar una calada a un cigarrillo carece de un peligro inmediato, si loo hacemos con cuidado evitamos quemarnos los labios, y como mucho puede que si la calada sea muy profunda nos provoque tos. Hasta ahí todo bien, pero realmente que ocurre en nuestro organismo cuando esa porción de humo entra en nuestros pulmones. hoy me dedicaré a analizar la composición del humo de tabaco y como nos afecta. Preparaos para un viaje al interior de nuestro ser.

Un cigarrillo se compone de tabaco, papel y ! sorpresa ¡, hasta 300 aditivos diferentes que le dan aroma, lo hace que arda mejor, que no moleste a la garganta, más húmedo y también más adictivo.

Surge la primera pregunta.: ¿ Cúal es la composición de los cigarrillos ?, ¿ por qué las Autoridades no obligan a la Industria Tabaquera a informar de la composición de los cigarrillos que venden ?.
Y si realmente es tan dañino, ¿ por qué no se prohibe o se limita su venta ?. Por el contrario, la marihuana está prohibida y eso que en muchos países se autoriza su uso como paliativo en diferentes enfermedades crónicas. En otros artículos hablaremos de esta " doble moral ".

Seguimos con el cigarrillo: Cuando das una calada el humo que se libera contiene alrededor de 4000 compuestos diferentes y de los cuales una veintena son cancerígenos, es decir provocan cambios en tus células hasta llegar a ser tumoral. !Que agradable verdad ¡.

Algunos de los compuestos cancerígenos:

 Alquitrán, igualito que el que se usa para hacer carreteras, si leíste el artículo anterior fliparás por el dinero que gastas para adquirir este alquitrán.

Uretano : Se utiliza en la fabricación de vehículos. Una calada equivale a un lametazo del salpicadero de tu coche. Es broma.

Benzopireno.

Cloruro de vinilo. Se utiliza en diferentes materiales de construcción plástica. Como tuberías.

Polonio 210. Es de las más peligrosas. Es radiactiva, si has leído bien. A modo de ejemplo: fumar una cajetilla diaria durante un año equivale a exponer tu cuerpo a 200 radiografía . Imagina el daño que sufren tus células.

Benceno: Para fabricar plásticos, se obtiene del petróleo crudo.

Gases Venenosos:

Butano, metano, amoniaco, ácido clorhídrico, monóxido de carbono, etc...

Metales Tóxicos:

Arsénico, plomo, cadmio, níquel, cromo, etc...


Monóxido de Nitrógeno y Óxido de azufre: Esto son especialmente tóxicos, dañan oxidando a los alveolos pulmonares, los encargados del intercambio gaseoso de los pulmones. Son responsables directos del daño profundo de nuestros pulmones provocando bronquitis crónicas y el Enfisema Pulmonar.

Y podría seguir escribiendo una larga lista de miles de compuestos. El engaño del tabaco es que el daño es acumulativo y las enfermedades asociadas a él aparecen a los años de comenzar su consumo. A partir de 25 años de consumo es frecuente que aparezcan los primeros daños. Es por esto que muchos pensamos : "No me sienta mal fumar", " a mí por ahora no me hace daño ", " me sienta bien después de comer", etc... Pero la verdad es que nuestro cuerpo sufre en cada calada y que el perjuicio se va acumulando en tus células, tejidos y órganos.

Tu cuerpo reacciona a cada calada, tu cerebro libera endorfina que hace sentirte bien, se libera Cortisol que hará que tu cuerpo falle en la síntesis y distribución de los lípidos, hasta hacer aumentar las cifras de triglicéridos y los depósitos de grasas abdominal y en el pecho.

Sigues fumando ese cigarrillo con el café y tus venas y capilares reaccionan, se produce una vasoconstricción, disminuyen de calibre. Aumentan las posibilidades de sufrir un infarto. Tus manos y pies se sienten frío.

El aumento de Co2 y la disminución del O2 hace que respires con algo de dificultad y te sientes más cansado, estas historia se repite en cada cigarrillo a lo largo del día.

Tus dedos amarillean al igual que tus dientes, tu aliento apesta, tu ropa desprende un olor fuerte y penetrante, nosotros vivimos ajenos a esto, son los no fumadores quienes se percatan de los olores peculiares de los fumadores.

La famosa " Piel de Fumador ". Arrugas profunda, tez grisásea, falta de luminosidad en el rostro, el código de barras sobre el labio superior, manos arrugadas y hasta el pelo luce con poca vitalidad, reflejo de que algo no anda bien en nuestra amistosa relación con el TABACO.


Después de leer todo esto me planteo ¿ CÓMO ES POSIBLE QUE LOS FUMADORES SE CUENTEN POR MILLONES ?, la respuesta es NICOTINA.

Seguirá.
Jesús Moreno.







martes, 30 de septiembre de 2014

Las cifras de Tabaco

Nos bombardean a diario con cifras, datos, estadísticas, pero tal exceso de información, creo personalmente, es perjudicial a veces, porque nos hace inmune ya a casi todo y es muy difícil encontrar una noticia que nos llame poderósamente la atención.

Vivimos inmersos en la era de la Información, la inmediatez, internet, las redes sociales, todo a la alcance de un click. No existen las distancias; lo alejado es cercano y ocurre muy a menudo que lo cercano está alejado.

Cada día son miles las personas que mueren a consecuencia del tabaco, el abanico de enfermedades asociadas a su consumo crónico es amplio, las Autoridades Sanitarias no para de advertir que nos encontramos ante una epidemia, pero en este caso no es una bacteria o un virus, es el humo de los cigarrillos el enemigo a vencer.

Según datos del Ministerio de Sanidad, en el año 2006 eran fumadores el 30% de la población en España. Un dato más a simple vista, o nos paramos un poco a estudiar este porcentaje.
3 de cada 10 españoles se declaran fumadores, casi uno de cada tres. Si lo extendemos a la población total veremos que la cifra es abrumadora: 12 millones de españoles consumen tabaco y encienden cada día millones de cigarrillos. 
Pongamos por ejemplo que cada uno de esos fumadores compra un paquete diario, una cajetilla de 20 cigarrillos a un precio medio de 4,5 euros. Cada día los españoles gastamos 54 Millones de euros en cigarrillos y en un año ! SORPRESA ¡: 19.700 millones de euros.

Un cigarrillo medio contiene 8 mg de alquitrán, 12 millones de cajetillas diarias ( 20 cigarrillos ) contienen casi 1900 kilos de alquitrán por 365 días nos dan 700.000 kilos de alquitrán.

Los españoles fumadores vierten cada año en sus pulmones 700.000 kilos de alquitrán cada año, pagando un precio de 19.700 millones de euros.  un kilo de alquitrán nos cuesta casi 28.000 euros,      ¿ sabéis cuanto vale un kilo de oro hoy mismo ?: 30,800 euros.

Todas estas cifras es para que reflexiones cuanto estamos gastando en cigarrillos, que manera de derrochar dinero a raudales a cambio de intoxicar nuestro cuerpo, envenenar nuestro organismo.

Seguirá.

Un saludo. Jesús Moreno.





La Nicotina tan adictiva como la cocaína

Si paseas por la calle fíjate en cuanta gente fuma, increíble verdad, son muchísimos, cada uno con su pequeña chimenea disfrutando del humo que expulsan por sus bocas. Tiene que ser algo muy placentero o gratificante porque se cuentan por millones los adictos a los cigarrillos.

Sí, has leído bien, ADICTOS, drogadictos, el fumador necesita cada pequeños periodos de tiempo su dosis de nicotina para evitar el " mono ", o síndrome de abstinencia, que provocaría si no le damos a nuestro cerebro la siguiente dosis, te recuerda esto a otras perdonas adictas a otras sustancias. La diferencia es que el tabaco es aceptado y está regulado su adquisición, pero imaginas si el paquete de cigarrillos costase 200 euros, sería digno de estudio el comportamiento de los fieles fumadores.

Que conste que en ningún momento voy a valorar a quien fuma, es libre y respeto al máximo la libertad de cada uno, sólo que me gustaría fuéramos legión los que dejamos ese veneno que está matando a millones de personas en el mundo cada año.

Nuestro cerebro recibe su dosis de nicotina en escasos segundos desde que damos una calada al cigarrillo, se liberan endocrinas y serotonina y es agradable para el fumador ese momento. Pasados unos 20 minutos nuestro cerebro nota la bajada de nicotina y demanda la siguiente dosis, podemos aguantar una hora, pero ya comenzarán los síntomas de la carencia de nicotina, para evitarlos encendemos otro cigarrillo. Así cada día, llegando a completar un ciclo cada día que suele necesitar unos 20 cigarrillos. De ahí que la mayoría de los fumadores fumen alrededor de un paquete o cajetilla diaria.

No deja de sorprenderme el cerebro y como nos hace ver la realidad de distintas formas, engañando a nuestro consciente para alcanzar su meta prefijada. El fumador es un adicto a la nicotina, alcaloide que produce una adicción muy importante, nuestro cerebro se acostumbra a ella y cuando detecta niveles bajo se encarga de hacernos necesitar un nuevo cigarrillo.

Con 14 años cogí mi primer cigarrillo, un celta corto, que fumaba habitualmente mi tío Rafael, me metí en el baño y me acerqué el cigarrillo a la boca, contento de emular a aquellos actores de las películas, varoniles y rudos que fumaban placenteramente, o a que jinete de Marlboro que cada día veíamos en los anuncios de televisión. Ahora me arrepiento de aquel día, que mala suerte, el destino me deparaba una larga amistad con el tabaco desde aquel momento.

Encendí aquel cigarrillo y chupé fuertemente, y ! que asco ¡, me dió un ataque de tos, me mareé y me quedó un sabor asqueroso en la boca. Así fue mi primera experiencia, la cual recuerdo a la perfección, una escena enmarcada en una situación peligrosa rodeada de misterio.

Y ¿por qué al fumador no le ocurre lo mismo que a mí la primera vez ?. Buena pregunta, y mejor respuesta. Nuestro cerebro enmascara los síntomas desagradable con tal de recibir su dosis de nicotina, nos hemos acostumbrado al humo, a llevar los dientes y los dedos amarillos, nuestra ropa, nuestros coches y nuestras casas apestan y amarillean y nosotros ni nos damos cuentas.

Nuestro cerebro nos hace ver al tabaco como nuestro amigo, el aliado perfecto, siempre está ahí y es válido para cualquier situación. Si preguntas a 100 fumadores verás que cada uno encuentra una situación ideal para cada cigarrillo y todas son válidas, la explicación es que somos nosotros los que asociamos el cigarrillo con una respuesta ante una situación.

Uno fuma para estar relajado, otro enciende un cigarrillo para no quedarse dormido a volante, uno fuma antes del acto sexual, otro después. Suena el teléfono y ante la incertidumbre encendemos un cigarrillo apresurado. Vamos al cine y cuando salen todos corren a encender ese cigarrillo tan deseado.

Algunos fuman relajados o otros lo encienden para estar activos, unos porque le ayuda a ir al baño, otros después de comer ( la mayoría ), el que mejor sienta del día.

Con lo anterior sólo quiero que veas que el cigarrillo cubre todas nuestras expectativas y por eso resulta tan duro aparentemente el dejar este vicio, porque no es sólo el enganche físico sino el psicológico el más duro. Porque nuestro cerebro a creado su mundo alrededor de tabaco, para asegurar que cumplamos fielmente con nuestro amigo y no sienta la falta de nicotina, un engaño que funciona a la perfección. Por eso los fumadores se cuentan por millones.  SEGUIRÁ.

Un saludo. Jesús Moreno.


lunes, 29 de septiembre de 2014

Dejar de Fumar es posible.

Hacía un poco de frío aquella mañana de septiembre, el sol no calentaba lo suficiente, no me quedaba otra que acurrucarme para no exponer mucho el cuerpo. Mi café con leche humeaba en la mesa del jardín y mi cigarrillo ya estaba también humeando. Se respiraba que el final de verano estaba ya muy cerca y yo seguía sin haberme pegado ni un baño, con la piscina a menos de 20 metros. En fin ya será el próximo año.

El día anterior había llegado de unos días de vacaciones en Berlín, una ciudad que recomiendo, a la altura de París y Londres, pero con unos precios bastante más económicos. Tuve la precaución de llevar hechos un montón de cigarrillos pero como siempre me pasa se acabaron antes de lo previsto y me tocó comprar un par de cajetillas. El precio algo más altos que en España.

Nello se sentó junto a mí y me pidió un cigarrillo, se lo ofrecí y plácidamente se lo encendió, lo saboreaba mientras tomaba su café. Tengo que reconocer que es uno de los cigarrillos que mas disfrutaba. No se como comenzamos a hablar del tabaco, la típica conversación que todos los fumadores nos planteamos alguna vez. "que asco de tabaco, que vicio más malo, lo tengo que dejar, no me hace aún daño, yo lo controlo, mañana lo dejo".
Siempre son las mismas frases y los mismos comentarios. Todos buscamos excusas para no dejar de fumar o nos auto convencemos que no es tan perjudicial o incluso que es agradable y exquisito.

Nello estaba triste por su abuelo, al que está muy unido, está muy enfermo, apenas puede respirar y casi no puede ni andar unos pasos. Un enfisema pulmonar está marcando su última etapa de su vida.
Fue hace un mes a verlo a Nápoles, y no paraba de pedir a Nello que dejara de fumar, que por favor no cometiera la misma estupidez que él.

Además algunos familiares cercanos habían fallecido de  cáncer de pulmón, su preocupación se notaba en su rostro, mientras los dos seguíamos soltando nuestra columna de humo, como dos chimeneas.

Pensé y le dije, " Nello creo que es el mejor momento para dejar esta mierda, en cuanto termine este cigarrillo se acabó, no lo pienso ni un segundo más". Nello con cara de sorpresa asintió y me dijo que de acuerdo.

Yo la noche antes había hecho unos 30 cigarrillos, hacía mas de dos años que no compraba tabaco en cajetilla, su precio era desorbitado, casi 5 euros, y algunos día compraba hasta dos paquetes.

me metí todos los cigarrillos que quedaban en la boca y encendí todos los que pude, y le dije a Pablo: "hazme una foto que es ta última vez que se me verá fumando".

Continuará.
Un saludo. Jesús Moreno.