miércoles, 15 de octubre de 2014

Dejar de fumar. La primera semana.

El tercer día sin fumar es una jornada extraña, por un lado recuerdas el cigarrillo pero lo ves como algo ya lejano, y por otro lado te planteas que tan poco era tan difícil sobrevivir tanto tiempo sin ninguna calada.
Compré una alcancía o hucha para ahorrar cada día el equivalente al gasto que me ocasionaba el tabaco, y no podéis imaginar como pesa ya. Contando que yo hacía años que fumaba tabaco de liar, por el constante aumento del precio de las cajetillas, calculo el ahorro anual superior a los 1000 euros.

Tengo proyectado un viaje en las próximas vacaciones costeado con el dinero ahorrado en ese año, para mí es una gran ilusión el destinar lo que antes gastaba en envenenar mi cuerpo y ahora dedicaré al disfrute y deleite de mis sentidos.

Durante 30 años he sido esclavo de la nicotina y ahora no entiendo como he podido estar tanto tiempo engañado por su influjo, tampoco es tan dificultoso vivir sin fumar, pienso que nos dejamos llevar por su adicción y que es ésta la que provoca cambios en nuestros cerebros para incluso anular las ideas de abandono.
Antes para cualquier actividad era necesario el cigarrillo de rigor, para descansar, para pensar, después de comer, con el café, después de..., en fin, todo era inimaginable realizar sin mi reserva de tabaco. Ahora desde la distancia puedo ver mejor como era mi relación con la nicotina, en cierta manera es igual que una relación amorosa, necesitas que esté siempre presente y no imaginas la vida sin su compañía.
Cuando has tenido una relación anterior que acabó y piensas como era tu vida enganchado a ese amor y en la distancia crees que era imposible seguir viviendo si se rompía ese lazo, de igual manera, bastante parecido, pero por supuesto, menos intenso, era mi relación con el tabaco.

Una vez que pasa el tiempo, y recuerdas a un amor lejano, sientes que ni tan siquiera te produce la más mínima emoción, de igual manera reaccionarás al dejar el tabaco . Y creo que no hay que dar mayor importancia al asunto, parece una meta inalcanzable, pensarás que es imposible vivir sin tabaco, pero cada día se desvanece ese vinculo que se desmorona un poco más.

Podría darte la paliza con imágenes de cáncer, enfisema, pulmones negros, pero creo que es mejor la esperanza y la libertad que puedes obtener a través de la limpieza de tu organismo que la que pueda provenir del miedo.

Los día transcurren cada vez más rápidos y notas en pocas ocasiones la llamada de la nicotina, tus receptores del cerebro están a la fuerza acostumbrándose a la nueva situación que libremente le estás imponiendo. Respiras mejor, hueles mejor, tu ropa no apesta y tu cara comienza a tener un color natural, no es más que un reflejo de la vida que estás recuperando.

Seguirá. Un saludo.
Jesús Moreno.