jueves, 16 de octubre de 2014

Diez días sin fumar

Pasan los días y nos parece que son eternos, queremos que llegue la noche para dormir y completar un día más sin fumar. El  síndrome de abstinencia físico lo hemos dejado atrás, nuestro organismo se ha despojado ya de cualquier metabolito de nicotina, estamos limpios.

Entonces te preguntarás ¿ Hasta cuanto las ganas irresistibles de fumar ? la respuesta es muy fácil, las primeras dos semanas o quizás hasta la tercera, pero no creo que más allá de ahí sea tan recurrente ni de tanta intensidad. En mi caso el día 10 fue un punto de inflexión y de no retorno. Sólo en algunas ocasiones contadas me venían las ganas de fumar y con mis ejercicios de control respiratorio las superaba sin la más mínima dificultad.

Nuestro cerebro es terco pero tiene la flexibilidad suficiente para adaptarse a la nueva situación, no creo que la necesidad de fumar sea tan imposible de sobrellevar, únicamente que hemos enseñado a nuestro cerebro a vivir con nicotina, y es ley básica que los órganos buscan la mejor función con el mínimo esfuerzo. Si sabe que dando una calada vamos a impedir los desagradables síntomas de abstinencia nos hará ver y creer que nos gusta el tabaco y que es muy placentero con la única finalidad de obtener su siguiente dosis de nicotina, realmente estoy hablando de una drogadicción, y puedes pensar que soy alarmista o exagerado pero no hay otra.

 el tabaco es una droga y además mata.


Imagina qué le ocurre a alguien que nunca a fumado cuando da una calada a un cigarrillo: Comenzará a toser, dirá que que cosa más asquerosa, que mal sabor de boca y que peste. Entonces por qué nos gusta tanto y disfrutamos del humo tan plácidamente, vamos a estudiar con detalle el por qué:


Nuestro cerebro a aprendido a vivir con el humo del tabaco y a producir sustancias como respuesta al humo y también a la falta de éste. Das una calada y tu cerebro en menos de 1 minuto producirá endorfinas, serotonina, liberará cortisol, una serie de sustancias que te harán sentir bien, más alerta y más despejado. Te sientes bien e identificas al cigarrillo con esas sensaciones, de igual modo pasados unos 20 minutos los niveles de nicotina, que desciende rápidamente, están en niveles mínimos y tu cerebro producirá sustancias que te hacen sentir desde nervioso, inquieto, hambriento, etc... el abanico de posibilidades es amplio y tu consciente piensa: ME APETECE UN CIGARRILLO, esto puede suceder desde cada media hora hasta en dos o tres horas más, llegando a un ciclo que en bastantes individuos llegará a los 20 cigarrillos diarios. Al final de unos meses fumando este ciclo se perpetúa y estarás inmerso en este circulo vicioso.

La parte positiva es que todo esto es reversible, puedes dejar de fumar y dejar a este complejo mecanismo en espera, pendiente de una nueva calada que haga de nuevo moverse a ese engranaje, pero si quieres puedes anular para siempre este circuito.

Has pensado alguna vez el por qué para realizar distintas tareas siempre necesitas del cigarrillo, no será que tu cerebro para asegurar sus dosis te hace ver la necesidad de afrontar todo con el humo del tabaco, de igual modo te has planteado por qué los NO FUMADORES afrontan esas situaciones sin necesidad de nicotina, verdad que te estás dando cuenta del ENGAÑO DEL TABACO.

De igual modo pensamos que el tabaco nos calma y nos ayuda a controlar la ansiedad y ese es otro de los engaños más comunes que solemos padecer cuando somos fumadores.

Respira un rato, disfruta de unas buenas caladas de aire limpio, ese oxígeno extra ayudará a tu cerebro a vivir sin fumar.

Seguirá, un saludo. Jesús Moreno.