viernes, 17 de octubre de 2014

Tabaco y Ansiedad. El huevo y la gallina

Fumar mata, pero no es lo único que puede producir, las enfermedades relacionadas con el tabaco son variadas y muchas de ellas ni siquiera alcanzas a imaginar que pudieran ser producidas o favorecidas por el humo del cigarrillo.

El cáncer de pulmón, el enfisema, el infarto son las enfermedades que toda la población sabe que pueden ser producidos por el cigarrillo, pero sabías que puede llegar a producir amputaciones en los miembros inferiores, cáncer de vejiga, de estómago, de hígado, leucemia, etc..., como estás viendo no es sólo el cáncer de pulmón la única preocupación del fumador.

El tabaco es silencioso, cada año que pasas fumado aumentan las posibilidades de aparición de las enfermedades antes mencionadas, pueden pasar 30 años o más desde que comienzas a fumar, de ahí que mi consejo es no comenzar a fumar. De todas formas , sea cuando sea, dejar de fumar puede ayudar a recuperar la salud y su fortalecimiento, en algunos casos puede no revertir ya el daño causado pero sí interrumpir su progreso, pero en otros muchos pasados unos años sin fumar tu organismo se encontrará al mismo nivel de un no fumador.

ESPERANZA, es la palabra que más me gusta nombrar a fumadores, se puede vivir sin fumar, podemos y debemos romper con esta pesadilla y verdadera lacra en nuestra sociedad, los fumadores se cuentan por millones, imagina cuantos años de vida se pierden en nuestro país cada año, cuanta enfermedad y sufrimiento se pueden borrar con el simple gesto de apagar el último cigarrillo.

Yo he sufrido de un trastorno por angustia durante un año, respuesta de mi organismo al estrés derivado de una enfermedad larga, tediosa y muy limitante, que hacía casi imposible el caminar unos pasos.
En ese tiempo tomaba ansiolíticos que luego fueron sustituidos por un antidepresivo, en ese tiempo me debía adaptar a mi nueva situación física, hubo muchos cambios, pero algo seguía inalterable, FUMABA,  esa condición no era negociable, era una decisión clara como la luz del día, imposible pensar pasar un sólo día sin la compañía de mis " amigos " envueltos en fino papel de fumar.

En España la población que se declara fumadora está alrededor de 30%, pero esta estadística es aún más sorprendente cuando la aplicamos a individuos con problemas mentales, desde ansiedad, depresión, esquizofrenia y trastorno bipolar, aquí la tasa aumenta a casi un 50%.

Y surge la pregunta: ¿ el tabaco aumenta las enfermedades mentales, o las enfermedades mentales hacen que fumemos más ?. Esta cuestión es en estos día parte del debate de las Autoridades Sanitarias.
El tabaco y su adicción producen un ciclo constante de altibajos, una noria de hormonas  y sustancias producidas por nuestro cerebro como respuesta tanto a la presencia de nicotina como a su disminución. En los momentos que el nivel de nicotina están descendiendo podemos sentir ansiedad, nerviosismo, incomodidad, ante esos síntomas ( que no son más que parte del síndrome de abstinencia ), surge tu deseo de fumar, " uf, me apetece un cigarrillo ", lo enciendo y la nueva dosis de nicotina llega rauda a tu cerebro a los pocos segundos de la calada, y ahí cambia todo, te sientes mejor, más relajado y mas tranquilo. Y piensas " que bien me está sentando este cigarrillo ", y nada más lejos de la realidad, únicamente has suministrado la dosis de droga que tu cerebro adicto estaba solicitando.

Hace más de un mes que tiré mi último cigarrillo, mis niveles de ansiedad han bajado en un porcentaje sorprendente. Muchos me advertían que la ansiedad, el nerviosismo irían en aumento al dejar de fumar, era lo esperado, al menos en las primeras semanas, por el contrario, a partir de la primera semana ya noté una bajada considerable de la ansiedad. Disfruto mejor cada día, me siento como quien deja una pesada carga y aligera confortable sus pasos, estoy más tranquilo, abordo las situaciones incómodas con otro talante, sólo deseo que tú también puedas sentirte igual que yo.

Me levanto cada mañana despejado, no está presente el cigarrillo en mi mente en esos momentos, queda atrás ese cigarrillo matutino que antes del café ya tenía encendido en mi boca.
Me muevo con más agilidad, me canso menos al realizar mi gimnasia, saboreo mejor las comidas y mi olfato se ha vuelto más fino que el de un sabueso. Hace unos día andaba por un pasillo de un edificio y percibí un aroma, supongo que provenía de la moqueta roja del suelo, me recordó el mismo olor que desprendía otro suelo de un hotel de Berlín de mis últimas vacaciones. Me sorprendió gratamente porque hacía muchísimos años ( por el tabaco ), que no tenía recuerdos invocados por olores y aromas.

Por todo esto quiero quitar dramatismo, el exceso de preocupación e incluso el miedo que pueda estar en tu mente al pensar vivir sin fumar, todo seguirá igual, la vida será la misma, con sus adversidades y sus alegrías, el único cambio será que dejarás atrás un falso " amigo ", vehículo de enfermedad y muerte. Un mañana de aire limpio está esperando que lo abraces, tus pulmones te piden una bocanada de vida, y ¿ sabes lo mejor ?, que sabes que quieres y puedes, INTÉNTALO.

Seguirá, un saludo. Jesús Moreno.