lunes, 29 de septiembre de 2014

Dejar de Fumar es posible.

Hacía un poco de frío aquella mañana de septiembre, el sol no calentaba lo suficiente, no me quedaba otra que acurrucarme para no exponer mucho el cuerpo. Mi café con leche humeaba en la mesa del jardín y mi cigarrillo ya estaba también humeando. Se respiraba que el final de verano estaba ya muy cerca y yo seguía sin haberme pegado ni un baño, con la piscina a menos de 20 metros. En fin ya será el próximo año.

El día anterior había llegado de unos días de vacaciones en Berlín, una ciudad que recomiendo, a la altura de París y Londres, pero con unos precios bastante más económicos. Tuve la precaución de llevar hechos un montón de cigarrillos pero como siempre me pasa se acabaron antes de lo previsto y me tocó comprar un par de cajetillas. El precio algo más altos que en España.

Nello se sentó junto a mí y me pidió un cigarrillo, se lo ofrecí y plácidamente se lo encendió, lo saboreaba mientras tomaba su café. Tengo que reconocer que es uno de los cigarrillos que mas disfrutaba. No se como comenzamos a hablar del tabaco, la típica conversación que todos los fumadores nos planteamos alguna vez. "que asco de tabaco, que vicio más malo, lo tengo que dejar, no me hace aún daño, yo lo controlo, mañana lo dejo".
Siempre son las mismas frases y los mismos comentarios. Todos buscamos excusas para no dejar de fumar o nos auto convencemos que no es tan perjudicial o incluso que es agradable y exquisito.

Nello estaba triste por su abuelo, al que está muy unido, está muy enfermo, apenas puede respirar y casi no puede ni andar unos pasos. Un enfisema pulmonar está marcando su última etapa de su vida.
Fue hace un mes a verlo a Nápoles, y no paraba de pedir a Nello que dejara de fumar, que por favor no cometiera la misma estupidez que él.

Además algunos familiares cercanos habían fallecido de  cáncer de pulmón, su preocupación se notaba en su rostro, mientras los dos seguíamos soltando nuestra columna de humo, como dos chimeneas.

Pensé y le dije, " Nello creo que es el mejor momento para dejar esta mierda, en cuanto termine este cigarrillo se acabó, no lo pienso ni un segundo más". Nello con cara de sorpresa asintió y me dijo que de acuerdo.

Yo la noche antes había hecho unos 30 cigarrillos, hacía mas de dos años que no compraba tabaco en cajetilla, su precio era desorbitado, casi 5 euros, y algunos día compraba hasta dos paquetes.

me metí todos los cigarrillos que quedaban en la boca y encendí todos los que pude, y le dije a Pablo: "hazme una foto que es ta última vez que se me verá fumando".

Continuará.
Un saludo. Jesús Moreno.